No más división, dejemos atrás los mexicanos que éramos antes

Minutos después del sismo tuve un nudo en la garganta sólo de pensar en amigos y sus familias que viven en la Ciudad de México. 


Esta sensación fue recurrente durante toda la semana, aún al momento de escribir esto. Ahora lo veo y no ha sido para menos, conforme empezó a fluir la información la angustia iba en aumento, desde los primeros incendios y fugas de gas hasta ya entrada la noche con la certeza de que muchas personas habían quedado atrapados entre los escombros.

Al día siguiente la sensación no mejoró, pero de camino a la ciudad escuché varias historias que sin saberlo sirvieron para confortarnos entre nosotros, llamadas de alivio al saber que sus familiares estaban bien y personas que emprendían un largo camino para llevar ayuda a los centros de acopio que con una increíble rapidez se habían habilitado desde el día uno.

Ha sido una semana difícil, pero debemos estar conscientes de que esto apenas comienza. La ayuda no debe parar porque hay personas que literalmente tendrán que empezar de cero y eso costará meses, quizá hasta años. 

Ni feministas ni millennials; somos todos

El nudo en la garganta se hacía presente al ver estudiantes del "poli" y la UNAM intercambiar sonidos de claxon en señal de agradecimiento por una vez más caminar juntos; ver que desaparecieron las clases sociales, ver que dejamos de ser hombres, mujeres, estudiantes, obreros, oficinistas, fresas, hipsters, reguetoneros para ser sólo personas con un solo objetivo, ayudar. 

Desde entonces ya no era tristeza y ganas de llorar, era "alegría" al ver la organización y solidaridad entre ciudadanos mexicanos, extranjeros; jóvenes, adultos, ancianos; conocidos y desconocidos. 

Los sismos no sólo movieron la tierra, también nuestra consciencia y nuestro espíritu

Estos sismos han sacado lo mejor que tenemos no sólo como mexicanos sino como personas. Basta de etiquetar la ayuda, el dicho dice y dice bien: Haz el bien sin mirar a quién. No he visto hombres, no he visto mujeres, jóvenes o viejos; he visto seres vivos ayudando a otros seres vivos. Como ya mencioné, en los centros de acopio 'conviví' con personas.

Aún falta mucho por hacer y lograr que la ayuda llegue a todas las zonas afectadas en Oaxaca, Chiapas, Puebla, Morelos, el Estado de México y la capital de nuestro país. 

Que esto sirva para dejar atrás a esos mexicanos que éramos antes, esos mexicanos que en ocasiones nos aventamos en el metro, que nos mentamos la madre en el tráfico, a esos que nos pasamos el alto, que no saludamos, que tiramos basura y aunque sabemos que hay quienes han tratado de sacar provecho de esto, de lucrar con el sufrimiento de miles de mexicanos, sabemos que somos más los buenos y que nuestras coincidencias son mayores que nuestras diferencias.


En memoria de las víctimas del 7 y el 19 de septiembre de 2017. #FuerzaMéxico

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